Tomás Manuel Abeigón Vidal, EA1CIU

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Pontevedra, Pontevedra, Spain
Colaborador de la Revista Radioaficionados de U.R.E. y del Foro Histórico de las Telecomunicaciones del COIT. Lic. CC Económicas y EE. por la USC, Post Grado en Banca Comercial "Cum Laude" por la Univ. Barcelona y Especialista en Dirección Financiera por la UOC

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miércoles, 16 de septiembre de 2015

La radioafición en Pontevedra, origen y evolución. Capítulo I: Introducción a la radioafición pontevedresa

      Desde comienzos del Siglo XX, algunos aficionados empezaron a poner sus señales radioeléctricas en las ondas largas mediante la utilización de los carretes de Ruhmkorff (1), capaz de generar chispas oscilantes y cuya tecnología se experimentaba y utilizaba, especialmente en las zonas de costa, para contactar con las estaciones en los barcos.



Antigüo carrete de Ruhmkorff con manipulador telegráfico. Fotografía publicada en la web https://lagalenadelsur.wordpress.com


A pesar de los muy escasos testimonios documentales que nos quedan de entonces, sabemos que originariamente algunos de los primeros aficionados se limitaron a captar las tormentas antes de que llegasen, como fue en Galicia el caso de Luis Varela Sáez, quien más tarde se convirtió en el operador de la estación de radioaficionado EAR-48 y EA1AF. (2)

Debido al gran interés suscitado en España por la radio, y al poco conocimiento que sobre él existía en el ámbito oficial y, ante las imprevisibles consecuencias que se pudieran ocasionar, se regula en 1908 el servicio radiotelegráfico de tal forma que se prohíbe la concesión del establecimiento de estaciones radiotelegráficas de cualquier clase a particulares, Corporaciones o Sociedades extranjeras. La regulación jurídica se concretó en la Ley de 26 de octubre de 1907, desarrollada por el Real Decreto de 24 de enero de 1908. Estas normas establecen el monopolio del Estado sobre la radiotelegrafía, cable, teléfonos y "los demás procedimientos similares ya inventados o por inventar". En ese momento no existía todavía la radiotelefonía, que se comenzaría a introducir, en la segunda década del siglo XX. De esta forma se impidió en España el desarrollo de la Radioafición, a diferencia de lo que ocurrió en el resto del mundo. 

A pesar de ello, algunos sinhilistas, término con el que se conocería a los radioaficionados de esta época, continuaron realizando emisiones y experimentos, siempre con el máximo secreto debido a los riesgos que ello implicaba. En estos años la utilización de la radio quedaba limitada a al ámbito de las comunicaciones militares y de las grandes compañías, con la única finalidad del tráfico internacional. Se empleaban instalaciones de  gran potencia en las altas frecuencias que se consideraban más adecuadas para la propagación de las ondas.(3)

En 1906 Lee de Forest había inventado en los EEUU el audión o lámpara triodo cuya aplicación en el campo de la radiocomunicación produjo grandes avances, también para los aficionados. Motivado por las interferencias que estos ocasionaron en las comunicaciones oficiales con sus transmisores de chispa, en 1912 y en EEUU fueron desterrados a experimentar en las ondas inferiores a 200 metros dado que los investigadores de la época consideraron que tal zona del espectro radioeléctrico no servía absolutamente para nada. Cuan equivocados estaban; como luego se verá, las ondas cortas darían muchas satisfacciones a los radio experimentadores amateur, consiguiendo comunicaciones a mas larga distancia y con menos potencia empleada en ellas que, las que efectuaban las estaciones oficiales en las ondas largas que, consumiendo ingentes cantidades de recursos económicos y utilizando altas potencias, comunicaban lugares menos distantes entre si.

En España, a partir de 1923, a pesar de la prohibición de la Radioafición, se comienza a apreciar cierta permisividad por parte de la Administración, por lo que se encuentran ya muchas noticias sobre charlas y actividades radiofónicas, horarios de emisión  y detalles de cómo construir receptores de forma sencilla. Radio Sport, Tele-Radio (Órgano Oficial del Radio Club de España del que luego nos ocuparemos) son dos de las primeras publicaciones de radio que aparecen en nuestro país en ese año. Las transmisiones vía radio que, hasta la segunda década del Siglo XX se producían solamente en telegrafía sin hilos (T.S.H.), comenzaban a realizarse también en fonía. Los aficionados a la T.S.H. empezaban a realizar sus primeras experiencias en esta nueva modalidad, de entre los cuales, en muchos casos, surgirían las primeras emisoras de radiodifusión.

La primera referencia que encontramos sobre actividades de radioaficionados en Galicia es en la Provincia de Pontevedra y data de los comienzos de la década de 1920. Esta se corresponde con las pruebas, algún contacto con barcos y emisiones radiofónicas de música y conferencias de José Blanco Novo, quien será titular del indicativo de radioaficionado EAR-28 en abril de 1926, y que estaba destinado, por aquel entonces, en el puesto de la Guardia Civil de Vilagarcía de Arousa.

Además de José Blanco Novo, había en esa época, un grupo de personajes de la Universidad de Santiago que se relacionaban con él y frecuentaban Vilagarcía de Arousa, lugar de vacaciones de la gente acomodada de la sociedad compostelana.

Juan Lamas Álvarez, operador de la estación de radioaficionado con indicativo EA1NK, en su reciente investigación sobre los radioaficionados en Galicia, afirma haber encontrado algunas referencias de experimentos de estos primeros años 20 en A Coruña y Ourense pero, sin conseguir de momento, ponerle nombres y apellidos. 

En estos primeros momentos de inicio de la radio, el término radioaficionado se utilizaba en el sentido más amplio de la palabra, entendiendo como tales a los que se dedicaban a la simple recepción, a los que efectuaban transmisiones y también, a los radiotécnicos. Por tal motivo, las referencias que aparecen recogidas en la prensa de la época son muy genéricas.

En  junio de 1924 se autoriza la Radio en España gracias, en gran parte, a los esfuerzos realizados por el Radio Club de España (RCE). El RCE surge de las reuniones semiclandestinas celebradas por aficionados repartidos por toda la geografía nacional y concretamente en Madrid, con la idea común de crear una organización que les uniese y así se constituyó en 1922 bajo la presidencia del ingeniero de telecomunicaciones Rufino de Gea. (4)

"Ante el auge que comenzó a tomar el Radio Club de España pronto sus directivos decidieron ocuparse para que se llegara a establecer en nuestro país un servicio de broadcasting análogo a los existentes en Norteamérica e Inglaterra. De este modo, el trabajo que realizaron numerosos aficionados a través del Radio Club de España y del Radio Club de Cataluña, unida a la labor de otros personajes citados [entre ellos, Matías Balsera], hicieron que el 27 de febrero de 1923 se publicara un Real decreto anulando las disposiciones legales anteriores y dando comienzo al establecimiento de las bases de la Radio española en las que se incluyó a los amateurs." (5)

  En efecto, tras la publicación de la Real Orden del 14 de junio de 1924 sobre régimen de estaciones radioeléctricas particulares, que en el art. 34 del Reglamento contenido en el capítulo II (sobre las Estaciones transmisoras), es dedicado íntegramente a las estaciones de quinta categoría (aficionados), se conceden en España los primeros indicativos de radioaficionado. Con el establecimiento de esta reglamentación, tanto las estaciones particulares como las de Radiodifusión, pasaron a disponer de autorizaciones específicas, quedando totalmente separadas y diferenciadas. 

En ese año de 1924 la American Radio Relay League (ARRL), asociación norteamericana que agrupa a los radioaficionados de aquel país, cursa una invitación al RCE para que, al año siguiente, acudiera una representación de esta a París, con la finalidad de crear la International Amateur Radio Unión (IARU). En 1925 se produce una reunión previa preparatoria, a la que acude el fundador de la ARRL, Hiram Percy Maxim, cuyo indicativo de radioaficionado era U1AW. Una vez convocado el Congreso en abril de 1925, Miguel Moya Gastón de Iriarte, cuyo indicativo de radioaficionado era EAR-1, acude en representación del RCE (del cual era socio), y de otros Radioclub españoles a París, donde se reúnen un total de 16 países constituyendo la IARU y acordando crear la Secciones Nacionales de la misma en cada país del mundo, siempre que existiesen en ellos, al menos, 25 miembros adheridos a la IARU. Al regreso de Miguel Moya Gastón de Iriarte a España, contacta con todos los operadores de las estaciones EAR existentes y, con otros aficionados, con el fin de constituir la sección española de la IARU, consiguiendo reunir las adhesiones necesarias, tras lo cual se procede al envío de las cuotas a la IARU y  a la elección de Presidente de la sección española, resultando elegido Miguel Moya Gastón de Iriarte en votación cuyo recuento se realizo el 01 de noviembre de 1925. Promovida por Miguel Moya Gastón de Iriarte, se crea la Asociación Española de Aficionados a la Radiotécnica (EAR), para agrupar a los aficionados a las emisiones en onda corta. Se aprobó su Reglamento y se dividió el mapa en 8 Regiones, no contando, en principio, con África ni las Islas al no existir radioaficionados en estos lugares en ese momento. Al frente de cada una de ellas, habría un delegado. La EAR estaría dirigida por una Junta Directiva, constituida el 13 de marzo de 1926, de la cual fue primer presidente Miguel Moya Gastón de Iriarte. Tras su constitución, la EAR empezó a captar asociados creciendo rápidamente. El Capitán de la Guardia Civil, José Blanco Novo, cuyo indicativo de radioaficionado era EAR-28,  fue nombrado delegado de la segunda Región de EAR, la cual englobaba a Galicia. (6)

El Objeto de la asociación EAR, establecido en el artículo 2 de su Reglamento, era "fomentar las radiocomunicaciones bilaterales entre los amateurs españoles y los extranjeros", por lo que, en seguida se convoca el  primer Concurso de transmisiones, en el mismo año de 1926: "[..] para estimular y premiar el trabajo de los radioemisores españoles." (7). Dio comienzo el 03 de octubre de 1926 y finalizó el 30 de junio de 1927.





 Durante la celebración de las diferentes ediciones del concurso, cuya última se llevaría a cabo en 1929, se consiguieron establecer las primeras comunicaciones bilaterales con países de Iberoamérica desde España. En cada edición anual se concedía una medalla de oro y otra de plata. José Blanco Novo (EAR-28), el considerado primer radioaficionado gallego, fue ganador de la medalla de oro de la primera edición junto a Jenaro Ruiz de Arcaute, cuyo indicativo de radioaficionado era EAR-6, al empatar con este en el número de puntos obtenidos. Pronto nos ocuparemos con más detalle de Blanco Novo.

La Radioafición activa gallega en el verano de 1927 estaba constituida únicamente por tres radioaficionados: José Blanco Novo (EAR-28) y Manuel Mari Morante (EAR-37) en Santiago de Compostela y Luis Varela (EAR-48) en A Coruña; aunque ya se preparaban para dar el salto a la emisión los radioescuchas Pedro Losa Bondad (E-025) y Julio Pastor Rodríguez (E-033) ambos en Santiago de Compostela, según informe que sobre el gang de Galicia hace Blanco Novo en el boletín EAR de ese mes. Menciona también en su escrito, el delegado de la segunda región EAR, la existencia de otro futuro radioaficionado que en Pontecesures (Pontevedra) estaba planeando su estación emisora, se trata de un ingeniero del que solo se da su apellido Otero. Este sería el  ingeniero químico y acaudalado propietario Manuel Otero García, miembro del comité Organizador de la Feria del automóvil de Ponteareas que en junio de 1926 y cuando se organizaba la segunda edición anual de la misma en esa localidad, encontramos una noticia que demuestra la existencia del gran interés que allí había en torno a la radioemisión:

"[...] Como son varias las casas que presentarán aparatos de radiotelegrafía, el comité [organizador] se preocupa de la instalación de una estación emisora con objeto de dar audiciones durante aquellos días para que constantemente en la feria puedan demostrarse los adelantos obtenidos en este excepcional medio de comunicación.[...]" (8)

Manuel Otero García se iría posteriormente a la Argentina (donde había nacido su padre, médico, primer neurocirujano español y periodista afincado en Pontecesures donde fallece en 1920). Regresaría a España en las Navidades de 1930 para hacerse cargo del consulado de dicho país en A Coruña.

En los últimos años veinte surgen problemas en la Asociación EAR que presidía Miguel Moya Gastón de Iriarte (EAR-1). Muchos de sus asociados demandan cambios y reformas en la misma, chocando con el paternalismo de su dirigente. En el año 1929, nace en Madrid una nueva Asociación con el nombre de Red Española de Aficionados. Dicha asociación surge con la finalidad exclusiva de forzar el cambio de actitud de Moya. Su primer presidente sería el ingeniero Antonio Ochoa, al que sucedió quien había, sido hasta poco tiempo antes, vicepresidente de Moya en la Asociación EAR, Francisco Roldán (EAR-10). Al unirse los más significativos radioaficionados españoles a Red Española y, siendo expulsados todos los directivos de esta, del seno de la EAR, se incrementa la tensión y enfrentamiento entre ambas asociaciones, teniendo como desenlace, la dimisión del presidente de Españoles Aficionados a la Radiotécnica. Con  la marcha de  Moya, deja de editarse la revista que publicaba la asociación, siendo su última edición, la correspondiente a junio-julio de 1932.

El 3 de septiembre del mismo año, dieron comienzo en Madrid las Conferencias Internacionales de telegrafía y radiotelegrafía (conocidas, de forma unificada, como Conferencia de Madrid) y, tres días después, el Congreso Radioamaterístico organizado por Red Española. En dicha Conferencia, se acordó que las estaciones de radioaficionados españolas, cambiasen la estructura de sus indicativos y, también se discutió, sobre las asignaciones de frecuencias en las bandas  de 40, 80 y 160 m. (pertenecientes a las ondas cortas). 

De la Conferencia de Madrid surge, el 15 de enero de 1933, la Unión de Radioemisores Españoles (URE), como fusión de Red Española y la Asociación EAR. La directiva bajo la presidencia de Ángel Uriarte (EAR-12), nombró a los Consejeros Regionales, siendo designado como Subdelegado Regional, para la correspondiente al Noroeste, Enrique Vázquez Lescaille, (EAR-VL) de Pontevedra.

La división entre los radioaficionados continuaba creciendo a pesar de la creación de URE, que no satisfacía a muchos de ellos. La falta de impulso de los directivos de URE, contribuyó a que por toda España, surgieran agrupaciones regionales, cuyos dirigentes proponen la creación de una Entidad que las coordine y así, nace en 1935 la Federación de Agrupaciones de Radio (FAR) que presidió Miguel Moya, cuyo primer boletín asociativo se publicaría en mayo de 1935.

Debido a los acuerdos tomados en la Conferencia Internacional de Madrid, el Gobierno de la  II República publicó un nuevo Reglamento General de Radiocomunicación, en cuyo artículo 8º quedaron recogidas las disposiciones especificas para estaciones de radioaficionados. Como consecuencia de ello, desde el 1 de Enero de 1934, las 336 estaciones EAR, que se habían concedido hasta entonces, se vieron obligadas a adoptar el nuevo prefijo español < EA > , seguido por un número distintivo de las diferentes regiones geográficas que se denominaron distritos, y dos letras específicas denominadas sufijo, asignadas a cada operador de forma correlativa, empezando por AA.

En Pontevedra capital, los primeros radioaficionados que encontramos en la ciudad surgen en la década de los 30 y son: Enrique Vázquez Lescaille (EAR-05, EAR-VL, EA1BL), que sería delegado local de la Unión de Radioemisores Españoles (URE) en 1935, José Hermida Vidal (EAR-H, EA1BI), perteneciente a la Federación de Agrupaciones de Radio (FAR), Celso López Blanco (Aea1BH) de URE, Olegario Lorán Montes (EA1BK) de URE y Víctor Gardeazabal  Rivas (EA1BJ) de URE. Como radioescucha de onda corta, obtiene licencia Pilar Rodríguez Pazos (EA-1020).

Fuera de la ciudad, en la provincia encontramos otros radioaficionados que también surgen  a mediados de la tercera década del siglo XX, estos son: Ángel Pereira Renda (EA1BS) y Arturo Rodríguez Suárez (EA1BV) en A Estrada, Bernardino Buceta Quintáns (EA1BI-provisional, EA1AO) en Lantaño (Portas), José Manuel García Lorenzo (EA1CA), en Caritel (Pontecaldelas), Luis Calvo Rodríguez en Marín (EA1BG) y por último, Manuel Árbulo Pig (E-10014) en Vigo, este último, con indicativo de radioescucha que se estaba preparando para obtener licencia de Radioemisor, meses antes de que estallara la Guerra Civil. A todos ellos dedicaremos un espacio más adelante en este trabajo.

Desde 1935 la rivalidad URE-FAR y las desavenencias entre ambas se incrementan desencadenando la renuncia nuevamente de Miguel Moya Gastón de Iriarte, semanas antes del comienzo de la Guerra Civil,  al no lograr la unión tan ansiada de todos los radioaficionados. 

En el período que comprende la Guerra Civil española, las estaciones de radioaficionado fueron intervenidas, algunas destruidas y otras requisadas. Muchas de ellas fueron utilizadas por las autoridades militares y gubernamentales para las comunicaciones del ejército y de propaganda, manteniendo el indicativo de radioaficionado para facilitar la identificación de la estación. Dada la necesidad de tener conocimientos y práctica en el manejo de los equipos, muchos radioaficionados fueron quienes operaron sus propias estaciones intervenidas, siempre bajo una estrecha vigilancia militar. La radioafición en esa época quedaba prohibida en España y por ello  existen pocas noticias relacionadas con su actividad. El art. 9 del Bando de Guerra,  emitido por los sublevados, de 28 de julio de 1936 dice: "Queda prohibído hasta nueva orden el funcionamiento de todas las estaciones radioemisoras particulares de onda corta o extracorta, condenándose a los titulares, como rebeldes, a los fines de Justicia Militar".

Por parte del gobierno republicano se emitió el 11 de Agosto de 1936, siendo Ministro de Comunicaciones y de la Marina Mercante, Don Bernardo Giner de los Ríos, una orden ministerial  firmada por este, declarando caducadas todas las concesiones de las estaciones de radioaficionados.





"Ilmo. Sr.: Visto lo establecido en el apartado 49 del artículo 34 del vigente Reglamento para el establecimiento y régimen de estaciones radioeléctricas particulares, he dispuesto queden caducadas todas las concesiones de estaciones de 5ª categoría [radioaficionados], debiendo hacer entrega en calidad de depósito, los propietarios de las mismas del material que las integre, en las oficinas telegráficas de las localidades respectivas, dentro de los dos días siguientes al de la publicación de esta Orden en la Gaceta de Madrid.
Al término del indicado plazo se considerará como clandestina toda estación que no haya sido entregada y su poseedor quedará incurso en la Ley de Orden Público.
Los Sres. Jefes de los Centros y Secciones de Telégrafos podrán autorizar, previa consulta a la Dirección General de Telecomunicación, el funcionamiento de las estaciones que crean convenientes para el servicio de la República."

De las estaciones de radioaficionado de la provincia de Pontevedra, durante la contienda, fueron destinadas a uso militar las de Enrique Vázquez Lescaille (EA1BL) y Ángel Pereira Renda (EA1BS), y a disposición del aparato de propaganda de Falange, la de Celso López Blanco (EA1BH). También, José Hermida Vidal (EA1BI) se incorporaría al frente como radiotelegrafista entre los partidarios del alzamiento. Del resto, no hemos encontrado noticias de su utilización en lo que ha quedado escrito.

Después de la Guerra Civil, pronto comienza la segunda gran guerra por lo que no se autoriza la Radioafición. Tras la finalización de esta, en los países contendientes, poco a poco, se restablecen las autorizaciones del servicio de radioaficionado permaneciendo prohibidas todavía unos años más en España. En algunas revistas especializadas se pueden encontrar artículos sobre la construcción de algunas emisoras y hay constancia de experiencias de radioaficionados que se llevaban a cabo de forma clandestina, siendo conocidas años después. En la provincia de Pontevedra, por ejemplo, emitía desde Gejate, Wenceslao Barreiro García, sin concesión de indicativo de radioaficionado en ese momento y que mas tarde, en 1951 sería adjudicatario de EA1DS. Llegó a ser detenido por ese motivo pero no apreciando ninguna actuación sospechosa de espionaje o comprometida para las autoridades, fue puesto en libertad posteriormente.

Desde 1945 a 1949, los aficionados españoles a la radioemisión comienzan tímidamente a hacerse notar, van perdiendo el miedo y las autoridades se muestran mas permisivas. La legalización comenzaba a atisbarse en el próximo horizonte y en ese contesto, algunos amateur inician sus emisiones poniéndose indicativos provisionales ellos mismos. En Pontevedra fue el caso de José Suárez Mosquera, desde Fornelos de Montes que utilizó el EA1SM (Suárez Mosquera), iniciales de sus apellidos. También Santiago de Cea y del Rey desde Vilanoviña salió al aire con los indicativos EA1SCR (Santiago de Cea y del Rey) en 1948 y  EA1SC (Santiago de Cea) en 1954, siendo un caso curioso pues ya estaba legalizada la Radioafición y siguió utilizando indicativo provisional hasta que se le adjudicó el EA1HU años después.

  Las negociaciones llevadas a cabo con la Administración para el restablecimiento del servicio de radioaficionados en España culminan con su legalización en 1949. Enrique Vázquez Lescaille, máximo exponente de la Radioafición capitalina previa a la guerra, ya había fallecido para entonces.

El desarrollo de la radioafición en Galicia, tanto en la primera época  correspondiente a las segunda y tercera décadas del siglo XX, como en la segunda, tras la fundación de la Unión de Radioaficionados Españoles en 1949, fue muy lento en relación a otras regiones españolas, quizás debido a la difícil orografía gallega que jugó en su contra.


Notas:

 (1) 1803-1877, físico alemán  afincado en París.
 (2) Isidoro Ruiz-Ramos y García-Tenorio - EA4DO. El servicio de radioaficionados en España. Capítulo del libro De las señales de humo a la Sociedad del Conocimiento. 150 años de telecomunicaciones en España (2006). Foro Histórico de las Telecomunicaciones coordinada por Olga Pérez, del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.
(3) Isidoro Ruiz-Ramos y García-Tenorio - EA4DO. El servicio de radioaficionados en España. Capítulo del libro De las señales de humo a la Sociedad del Conocimiento. 150 años de telecomunicaciones en España (2006). Foro Histórico de las Telecomunicaciones coordinada por Olga Pérez, del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.
(4) Isidoro Ruiz-Ramos y García-Tenorio - EA4DO. El servicio de radioaficionados en España. Capítulo del libro De las señales de humo a la Sociedad del Conocimiento. 150 años de telecomunicaciones en España (2006). Foro Histórico de las Telecomunicaciones coordinada por Olga Pérez, del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación.
(5) Los radioaficionados en el comienzo del Broadcasting español Isidoro Ruiz-Ramos y García-Tenorio (EA4DO) - Javier Martínez Galilea (EA4EQD), HISTELCON, 2010)
(6) Tesis Doctoral: "El primer medio siglo de Radioafición en España. Isidoro Ruiz-Ramos y García-Tenorio (EA4DO)". 2003
(7) Revista EAR núm. 6, 01/07/1926
(8) El Heraldo Gallego, 20/06/1926

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